Algunas personas dentro de una organización quieren liderar y otros prefieren mantenerse al margen. La realidad de las cosas es que si sos bueno en lo que haces, te premiarán con ponerte en una posición de liderazgo. Felicidades, este es tu equipo. No necesitas un coach de liderazgo.
Esto lo he visto pasar tantas veces en las organizaciones sin darse cuenta la factura que eso le pasa a las personas a cargo y los equipos a quienes tienen que dirigir. Y no sucede solo con nuevos líderes... hasta los más tenure en una organización carecen de las herramientas para liderar o al menos, para buscar nuevas perspectivas que los ayuden a movilizar ideas.
No voy a romantizar el trabajo de un coach de liderazgo. Es un proceso destinado a retar las concepciones que se tienen sobre qué es un líder y cómo deben interactuar con sus equipos (horizontal y verticalmente); y es un proceso que inicia pero realmente nunca termina. Todo hasta ese momento ha sido un viaje y todo lo que viene también lo será.
Un coach no es maestro, no viene a darte las respuestas (aun cuando a veces es parte de la dinámica). El trabajo de un coach es dar soporte para que los líderes puedan abrir la mente a diferentes perspectivas y posibilidades. Es un proceso de colaboración y acompañamiento, ayudando a entender su rol como líder, sus puntos ciegos, sus talentos, su estilo de comunicación y cómo lograr el compromiso del equipo. Es el mecanismo para alcanzar objetivos que cumplen el plan estratégico individual y colectivo.
Bill Gates fue claro cuando dijo: "todos necesitamos un coach".
Hay 3 beneficios principales que todo proceso de coaching abarca:
- Mejor "self-awareness" y el crecimiento personal.
- Se logra una comunicación más efectiva y un relacionamiento más estrecho con los equipos.
- Cultiva una mentalidad de aprendizaje continuo.
Sin embargo, hay 4 cosas que el coaching también desarrolla:
- Combate el aislamiento ejecutivo: entre más se crece en una empresa, la responsabilidad aumenta y menos personas pueden entender eso — un coach permite reducir ese aislamiento mediante comunicación constante.
- Eleva la presencia ejecutiva: al mejorar la comunicación y la recepción del feedback, permite crear más influencia a nivel general.
- Incrementa las fortalezas: el coach no solo trabaja en las áreas de oportunidad, sino que ayuda a incrementar las fortalezas, identificando dónde son más útiles y reduciendo los márgenes de error.
- Autoestima: el coach te ayuda a ser el mejor líder posible mediante el autodescubrimiento, identificando que las respuestas y next steps probablemente ya estaban en el arsenal; esto aumenta la confianza de la persona en el proceso de decisión.
¿Tiene tu empresa un coach de liderazgo? Si la respuesta es no, considera todas las oportunidades que están dejando sobre la mesa.
Una empresa no puede crecer hasta tanto sus líderes crezcan dentro de ella.
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